Hay barreras que están hechas para romperse. Y en algunos campos, cada una que se supera es un desafío que supera lo personal para convertirse en un hecho colectivo.
El chileno Lucho Miranda es uno de los comediantes internacionales del momento y de los más virales en las redes sociales, donde sus videos suman millones de reproducciones. Al nacer en Vicuña el 30 de enero de 1995 sufrió de asfixia neonatal tras pasar ocho minutos sin oxígeno, lo que derivó en una parálisis cerebral (tetraparesi, con un 70% de afectación física). Cada vez que realiza una rutina de stand up, la discapacidad forma parte de su monólogo, como lo hará esta noche a las 20, cuando se presente en el teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy), con su show “Abriendo las manos”.
Hace dos años, Miranda cosechó las Gaviotas de Plata y Oro tras una exitosa presentación consagratoria en el Festival de Viña del Mar. Entonces estaba despidiendo su anterior espectáculo, “Por descarte”, para estrenar “Oscuro”, títulos con referencias cercanas a sus propuestas artísticas.
En su llegada a la provincia es con repertorio renovado y de un tono optimista y desenfadado para afrontar el futuro, siempre basado en sus peripecias y experiencias individuales y familiares que hacen estallar de risas al público cuando habla de sí mismo, de sus limitaciones y de las percepciones que genera la discapacidad en quienes lo tratan sin conocerlo a fondo.
En el escenario “combina su particular mirada sobre la vida, anécdotas personales y reflexiones cargadas de humor, emoción y espontaneidad con su estilo auténtico y cercano, que genera una conexión inmediata con el público”. “Con su impronta sensible e inteligente, transforma cada historia en una experiencia divertida y emotiva, logrando un show dinámico y diferente”, se anuncia.
En su hoja de vida, los desafíos están presentes y así lo describe su biografía oficial. “Sus cuatro extremidades resultaron comprometidas al nacer: rigidez en las manos, dificultades para caminar, un cuerpo que desde el inicio le impuso límites concretos. Pero su historia nunca se construyó desde la resignación. Se atendió desde los tres años en los centros de la Teletón en Valparaíso y Coquimbo. Gracias a su exigente rehabilitación, descubrió su talento para el alto rendimiento y se convirtió en velocista y atleta paralímpico, ganando una medalla de oro en los Juegos Deportivos Nacionales de Chile en 2015. Estudió contabilidad en la Universidad de La Serena y trabajó en la Municipalidad de Vicuña antes de dejarlo todo para dedicarse por completo a la comedia. Ganó popularidad por internet durante la pandemia y participó en el programa Got Talent Chile en 2021”.
Última función
En tanto, en la sala Juan Tríbulo se presentará por última vez “El jardín de las promesas - El musical”, con la dirección general de Leonardo Gavriloff y las actuaciones de Adrián Llovera, Zulema Ponce, Daiana Lazarte, Alexis Sáez Villegas y Ricardo Gómez Madrid, quien demás es el autor del texto. La obra es una coproducción del Teatro Alberdi y el grupo Picta Diebus.
“Es un viaje dramático, poético y musical acerca de la fidelidad a uno mismo, la lealtad a los afectos y la posibilidad de amar más allá del miedo, los prejuicios y el paso del tiempo. Ese transcurrir inevitable, las elecciones de vida y los mandatos sociales trazan caminos divergentes entre las personas que confluyen en un singular universo situado en un rincón del Parque 9 de Julio”, se anticipa.
La historia sirve para abordar de manera directa cuestiones actuales vinculadas con la aceptación de la identidad personal, la libertad de pensamiento y de elección, el respeto por las diferencias, la tolerancia como construcción colectiva, la fidelidad y la lealtad, no solo hacia los demás sino también hacia uno mismo.